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La independencia de las colonias americanas

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Tabla de contenidos

Las trece colonias de América

Entre 1607 y 1733 los ingleses se habían establecido en la costa oriental de América del Norte y a mediados del siglo XVIII contaban con trece colonias, que estaban pobladas por cerca de un millón y medio de habitantes.

Las colonias del Norte (Nueva Inglaterra) vivían de forma muy parecida a la metrópoli. Sus 500.000 habitantes se dedicaban a la agricultura, industria y comercio, eran puritanos y bastante instruidos. En los cuatro Estados del centro, una parte de los 400.000 habitantes eran de origen extranjero (holandeses, suecos); allí se hallaban dos grandes ciudades: Nueva York y Filadelfia. Las cinco colonias del Sur eran las más prósperas y más pobladas (750.000 habitantes, de los cuales cerca de 300.000 eran esclavos negros), dedicándose a la agricultura en grandes plantaciones de algodón y tabaco, cuyos propietarios llevaban una vida semejante a la de la aristocracia europea.

Las colonias estaban sometidas económicamente al régimen del monopolio, no pudiendo comerciar más que con la metrópoli, aunque de hecho existía un abundante contrabando. Políticamente, cada una de las trece colonias tenía libertades políticas limitadas, expresadas en una Carta fundacional. Una Asamblea, elegida por una minoría restringida de propietarios, votaba las leyes pero el poder estaba ejercido por un gobernador nombrado por el rey inglés, Jorge III. No contaban con ninguna representación en el Parlamento de Londres.

Los habitantes de las colonias, animados por las ideas de igualdad y libertad que les llegaban de la Europa ilustrada, se enfrentaron a Inglaterra y protagonizaron la primera insurrección colonial.

Causas

Los colonos de América habían empujado a Inglaterra a la guerra de los Siete Años (1756-1763) contra Francia y España, sus rivales coloniales. Inglaterra resultó vencedora, reafirmándose como la mayor potencia marítima y comercial del mundo, pero a un coste alto, ya que perdió casi toda su flota y las principales ventajas del Tratado de París fueron para las colonias.

El gobierno tory de Jorge III estimó justo hacer pagar a los colonos americanos una parte de los gastos de la guerra. De ahí que estableció una tasa sobre el azúcar y después un derecho de timbre sobre los papeles oficiales. Pero los colonos no estaban de acuerdo con estos impuestos porque los consideraban ilegales al no haber sido votados por las asambleas locales. Como la ley no les otorgaba ninguna representación en el Parlamento declararon su desobediencia a unas leyes que no habían votado.

Virginia adoptó resoluciones en contra y una asamblea de protesta se reunió en Nueva York en octubre de 1765. El gobierno británico dio marcha atrás pero estableció una tasa sobre el té, que los americanos consumían mucho, lo que motivó que la agitación se reanudara. En diciembre de 1773 unos jóvenes de Boston, disfrazados de indios, arrojaron al mar el cargamento de tres navíos cargados de té en señal de protesta. Los ingleses reaccionaron cerrando el puerto de Boston e impusieron a la ciudad una fuerte indemnización.

Estallido de la revolución

Massachussets hizo un llamamiento a las otras colonias que enviaron (salvo Georgia) delegados a una asamblea en Filadelfia, en la que se decidió no comprar más productos ingleses. En abril de 1775 milicianos americanos atacaron y diezmaron un pequeño destacamento del ejército inglés en Lexington, cerca de Boston. El rey Jorge III declaró a los americanos en rebeldía.

En junio de 1776 el Estado de Virginia se declaró independiente. El 4 de julio de 1776 representantes de las trece colonias, reunidos en el Congreso de Filadelfia, redactaron la Declaración de Independencia de Estados Unidos de América, cuyo preámbulo fue escrito por Thomas Jefferson. Dicha declaración expresa los principios que impulsan su revuelta: el derecho de todos a la libertad y la búsqueda de la felicidad y el deber de los gobernantes de respetar los “derechos inalienables” del pueblo.

La guerra de independencia

Los insurgentes americanos estaban mal organizados; su ejército estaba esencialmente compuesto por milicianos voluntarios, poco disciplinados, aunque contaban a su favor su conocimiento del terreno y su fervor patriótico.

Benjamín Franklin fue enviado a Francia en misión de propaganda para recabar ayuda en la guerra contra la metrópoli, siendo recibido por el rey Luis XVI. Su atractiva personalidad logró que numerosos voluntarios europeos se enrolasen empujados por el amor a la libertad; entre ellos destacó el joven marqués de La Fayette.

La guerra fue larga. Al principio parecía ir mal para los americanos, pero encontraron un jefe militar en George Washington, un plantador de Virginia. En octubre de 1777 alcanzaron una resonante victoria en Saratoga.

Francia y España vieron la ocasión de tomar la revancha sobre su rival, Inglaterra y enviaron a los rebeldes americanos ayuda marítima y diplomática. Los países neutrales, perjudicados en su comercio, formaron una liga contra Inglaterra. También los comerciantes y una parte de la opinión pública de Londres deseaba la paz.

Tras la derrota infligida a los ingleses en Yorktown por las tropas americanas Inglaterra tuvo que capitular (octubre de 1781). El tratado firmado en Versalles el 3 de septiembre de 1783 reconoció la independencia de Estados Unidos de América. Francia recuperó algunas pequeñas islas antillanas y sus factorías en Senegal y la Florida fue devuelta a España.

   
 
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